DURACIÓN:
Medio Día / HORARIO
DE SALIDA:
Según tabla de mareas.
La visita se realiza en horario
de marea alta para tener un
avistaje de ballenas a menor
distancia, el horario de la
marea cambia de un día
a otro / TEMPORADA:
Junio a Diciembre
INCLUYE:
Traslado y guía bilingüe
español / inglés
(consultar por otros idiomas).
NO INCLUYE:
El tiempo para visitar el
Museo Provincial Oceanográfico
ni gastos personales.
CUPO MÍNIMO:
2 PERSONAS
SITIOS
QUE SE VISITAN: Recorremos
la Zona céntrica de
la Ciudad; pasamos por el
Museo Provincial Oceanográfico
y de Ciencias Naturales; Parque
Industrial y Pesquero (donde
se encuentra la Planta de
Aluminio de Aluar y el Muelle
Storni), finalmente llegamos
a Playas El Doradillo para
disfrutar del maravilloso
espectáculo que nos
brindan las Ballenas Francas
Australes que podremos avistar
desde la costa.
DESCRIPCION
DETALLADA
Comenzamos recorriendo la
ZONA CÉNTRICA DE LA
CIUDAD, pasando por la Plaza
Gral. San Martín, edificios
comunales, la iglesia y antiguas
edificaciones para luego continuar
avanzando con dirección
norte por Domecq García.
Pasamos por el Chalet Pujol,
actual Museo Provincial Oceanográfico
y de Ciencias Naturales, que
cuenta con nueve salas destinadas
a exhibir la flora y fauna
de la región, además
de elementos de geología,
historia galesa, antropología
y material oceanográfico
aportado por la Armada Argentina.
Llegamos al PARQUE INDUSTRIAL
Y PESQUERO donde se encuentra
la Planta de Aluminio de Aluar
y el Muelle Storni.
Luego
tomamos la ruta provincial
42 (ripio) que nos lleva a
EL DORADILLO: sus costas son
ideales para realizar avistajes
de ballenas francas, y que
a diferencia de la mayoría
de las playas de la zona,
esta tiene una pendiente muy
pronunciada lo que permite
a los cetáceos acercarse
a escasos metros de la costa.
Esta
playa es elegida por sus aguas
calmas y cálidas por
las ballenas para parir a
sus crías y amamantarlas.
Hasta pasados los 30 o 40
días de vida, los ballenatos
no desarrollan la capa de
grasa que les permite flotar.
Por lo que sus madres los
llevan en la aleta cerca de
la costa y aprovechan para
descansar sobre el lecho de
canto rodado. En el extremo
norte, sobre una de las puntas
del acantilado, se encuentra
una caseta que permite a los
biólogos divisar la
llegada de los primeros ejemplares
y censar la población
de ballenas que arriban cada
año al Golfo Nuevo.
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